• Justicia y Seguridad en Colombia: Paola Holguín

    Con el tema Justicia y Seguridad: un binomio inseparable en la Reforma Penal, el foro organizado por la Red Nacional de Organizaciones Civiles de apoyo a los Juicios Orales y el Debido Proceso, reunió los días 5 y 6 de julio a importantes especialistas en materia de justicia así como a organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos interesados en una adecuada implementación de reforma penal en beneficio de la sociedad neoleonesa. Paola Holguín, ex asesora de Seguridad en Colombia abordó en su ponencia el manejo de dichos tema en su país.

    Conozca el vídeo aquí 

  • Intervención en “Las Fuerzas Armadas en el Combate al Crimen Organizado” Movimiento Blanco – México

    Intervención en el foro organizado por el Movimiento Blanco de México. Seguridad, Justicia y Paz.  ”Las Fuerzas Armadas en el Combate al Crimen Organizado”.

    Conozca el video aquí

  • “Las Fuerzas Armadas en el Combate al Crimen Organizado” Movimiento Blanco – México

    Participación en el foro organizado por el Movimiento Blanco de México. Seguridad, Justicia y Paz.  “Las Fuerzas Armadas en el Combate al Crimen Organizado”.

    Conozca el vídeo aquí

  • “Paola Holguín, la asesora desenfadada” Cromos

    Publicado en www.cromos.com.co

    Lunes 13 de julio de 2009

    La mujer que reemplazó a José Obdulio tiene un estilo totalmente opuesto. no se ajusta a los protocolos y con su risa a flor de labios le ha remozado.

    Unos pies descalzos entran y salen de la oficina 109 de la Presidencia de la República, en la Casa de Nariño. Son los de Paola Holguín, la antioqueña que hace cerca de cuatro meses reemplazó a José Obdulio Gaviria como asesora del presidente Álvaro Uribe en el tema bandera de su administración, pero el más espinoso: el de la seguridad.

    Sus compañeros ya se han acostumbrado. Aunque defiende y admira a José Obdulio, su andar es distinto. Ajena al protocolo, trabaja sin zapatos y poco simpatiza con los sastres. Su voz y su risa resuenan por los corredores mientras revisa en su blackberry los informes de las intervenciones presidenciales que por estos días han tenido lugar en Estados Unidos, Panamá, la Costa Atlántica y el interior del país.

    La informalidad irradia en las oficinas vecinas. Para esta mujer de 35 años, nunca ha sido necesario el ceño fruncido para rendir. Y algo de su temperamento se ha impregnado en Palacio.

    A Paola Holguín hay dos rasgos que la definen perfectamente: la palabra y la política. Ambas van de la mano, pues con el lenguaje le va dando un significado al servicio público, una faceta en la que se siente a sus anchas. “La política no es gripa, eso no se cura, eso no se quita. Uno nace con eso. Yo lo tengo muy adentro. Voy a ser política hasta que me muera”, afirma.

    Lo tenía claro desde pequeña, cuando participaba con sus padres de las campañas liberales y los escuchaba debatir sobre problemas sociales. También los ayudaba a repartir camisetas en un típico proselitismo de calle: “Me gustaba estar entre la gente y observarla”. Así fue creciendo, cobijada por una familia liberal hasta el tuétano, acostumbrada al debate y a la diferencia.

    Cuando le preguntaban qué quería ser cuando grande, respondía: “Quiero ser presidente y voy a estudiar periodismo”. Y en efecto eso estudió, y más tarde se volvió profesora universitaria. La ecuación se había resuelto: palabra y política; docencia y vida pública. Ahora no puede separar la una de la otra.

    “Hay ciertos rasgos que son esenciales en mí. Yo soy juglar, amo hablar, me encanta contar”, dice. Además, es apasionada del conocimiento, de la lectura, de la investigación, pero también del contacto con la gente, características que la convierten en una profesora innata: “La docencia da vitalidad, cuando uno está en contacto con los alumnos todo es posible porque están hechos de algo bueno, ellos están menos contaminados, no hay dogmas. El único título que no me voy a dejar quitar es el de profe, soy la profe y punto”.

    Su hermana, Marcela Holguín, confirma la vocación de Paola por la palabra: “Recuerdo que cuando salíamos de paseo, ella contaba todo lo que veía, iba narrando lo que pasaba en el camino”, afirma. Incluso la misma Paola reconoce que viajar con ella era jugar al que durara más tiempo callado porque no podía guardarse nada. La vida era una aventura que era necesario compartir con los demás.

    Cuatro años como profesora de política y una maestría en Asuntos políticos y énfasis en economía y desarrollo, en Medellín, fueron suficientes para asumir el reto que le impusieron el presidente Álvaro Uribe y José Obdulio Gaviria, quienes la llevaron a Bogotá a mediados de 2003. Trabajó cinco años en la Casa de Nariño y luego se fue a la embajada de Colombia en México como asesora.

    Un año después llegó a la misma oficina que ocupaba José Obdulio. Ahora ella es una de las que le habla de cerca al ‘Pre’, como lo llama cariñosamente y hacia quien no tiene más que calificativos de admiración y respeto. Dice que se siente feliz porque a pesar de trabajar en Palacio, no se ha privado de ser quien es, de hablar duro y vestirse como le gusta. Eso del protocolo no va con ella y –según sus palabras– con el Presidente tampoco. Por eso no le da pena caminar descalza por los corredores ni vestir de blujeans en la oficina: “Yo no puedo ir disfrazada a trabajar –dice–. Gracias a Dios el Presidente no es protocolario”.

    Una vez algunas personas le llamaron la atención porque no estaba bien visto que anduviera por ahí descalza o vestida informalmente. Hasta que un día José Obdulio les ripostó: “Busquen a alguien que se vista de sastre pero que piense y escriba como ella y la reemplazo”.

    Pero esa misma mujer que se ríe de todo, que saluda al que ve a su paso y le ve a cada circunstancia el lado amable, es la misma a la que se le pone recia la voz para defender al Gobierno y hablar de la seguridad: “Es que lo primero que un estado le tiene que garantizar a uno es la vida”, sostiene. Precisamente, acaba de comenzar una maestría en Defensa y Seguridad nacional en la Escuela Superior de Guerra porque está convencida de que la seguridad no puede ser un valor ligado a ningún partido: “Creo que es un derecho humano. Así como la política social no puede ser exclusiva tampoco de ninguna ideología. La seguridad no es un tema ideológico, no es un tema ni de izquierda ni de derecha, es un valor democrático”. Y dice que su aspiración es que un día la gente la exija como un derecho más, sin importar a qué candidato o partido escoja.

    No importa que las aguas se pongan turbulentas, ella continuará firme en su convicción de acompañar al Presidente. Sigue pensando que las críticas se rebaten con argumentos y que desgraciadamente en este país los odios se heredan. Adonde quiera que el destino la lleve, está segura de querer construir una carrera política apegada a los principios democráticos y a lo que defiende ahora: “Creo en el Gobierno, en su programa, en su visión de Estado. Creo en eso hasta la última gota de mi sangre. Pero el día que se haga o se me pida algo que vaya en contra de mis convicciones, ese día me voy”.

    José Obdulio, uno de sus mentores, se refiera a ella con estas palabras: “Es una mujer de una calidad humana extraordinaria, con una inteligencia superior. Si sigue sus ambiciones políticas va a dar de que hablar”.

    Aquello de ser presidente lo ha aplazado por ahora; en cambio, quiere aspirar algún día al Congreso de la República. Por lo pronto sigue combinando eso que para ella es la razón de su existencia: el disfrute por la palabra y el goce de la política.

     

  • “La nueva escudera” El Espectador

    Publicado en www.elespectador.com

     

    Por: Andrea Forero Aguirre

    Viene de la Embajada en México donde era asesora de asuntos políticos. Es experta en seguridad y se confiesa uribista hasta los tuétanos.

                                                                                                                                                                                             Foto: David Campuzano

     

    Paola Holguín no es de la familia del ex ministro Carlos Holguín. Su apellido es de Heliconia, Antioquia.

    Hace más de una semana, la oficina 1-09 que durante seis años perteneció a José Obdulio Gaviria en la Casa de Nariño es ocupada por Paola Holguín. El lugar está casi intacto, pero ahora huele a flores y la biblioteca, que el  ex consejero dejó limpia, apenas se está surtiendo. La nueva asesora presidencial insiste en que su antecesor y maestro no tiene reemplazo. Y de hecho resulta difícil de asimilarla como discípulo de uno de los hombres más controvertidos que ha tenido el Gobierno: es  cálida, espontánea y humilde.

    “Soy una colombiana común y corriente”, dice entre risas al presentarse. No pertenece a la familia del ex ministro Carlos Holguín, como muchas veces se lo han sugerido. Su apellido es de origen campesino, exactamente de Heliconia (Antioquia), la tierra de su papá, un arquitecto. El contacto más cercano que sus parientes habían tenido con la política fue en la militancia con el Partido Liberal, repartiendo camisetas y fotos de los candidatos en su pueblo en épocas electorales.

    Pero basta con oírla hablar unos segundos, con acento más paisa que el del presidente Uribe, para darse cuenta de que la nueva asesora presidencial está hecha a la medida del uribismo, pero lejos del perfil de José Obdulio. Duerme cuatro horas diarias, trabaja con disponibilidad de domingo a domingo, no quiere casarse ni tener hijos, se refiere a las Farc como “terroristas” y, como si fuera poco, es experta en seguridad democrática.

    ¿Y de dónde apareció? Holguín era profesora de política y comunicación en las universidades Bolivariana y Eafit, en Medellín, cuando acompañó a un grupo de estudiantes a un encuentro de jóvenes uribistas. Ese día conoció a José Obdulio Gaviria y Andrés Uriel Gallego (ministro de Transporte). Así estrecharon un vínculo profesional: “Me decían, por ejemplo, que el Presidente iba a apoyar la guerra en Irak y yo les escribía unas ideas sobre el tema. Hasta que un día me ofrecieron trabajar en Bogotá”.

    La propuesta de marcharse de Medellín no resultaba muy tentadora para ella. Sin embargo, aceptó la oferta por seis meses, que se extendieron a cinco años. Su llegada a Palacio fue un 1° de julio de 2003. José Obdulio Gaviria, su jefe inmediato, la presentó afanosamente con el Presidente. Holguín aún recuerda claramente las primeras palabras que le dijo: “Hija, ¿cómo está?,  ¿qué estudió?, cuénteme pues de su familia”. Así, sin protocolos ni tapujos, transcurrió la primera charla entre los dos. “Fue muy fácil porque él es químicamente buena persona”.

    Pronto llegó la oportunidad de trabajar en la Embajada de Colombia en México. Holguín fue nombrada como asesora en asuntos políticos. Ya había estado allí dictando conferencias sobre la política de seguridad democrática colombiana. Y, paradógicamente, fue en la capital mexicana donde vivió una de las experiencias más amargas de su vida. Le hicieron el paseo millonario, la golpearon y la robaron, a escasas cuadras de su casa. Aunque la amenazaron para que no denunciara nada, ella no se dejó intimidar y acudió a las autoridades.

    Su estadía fuera del país parecía indefinida hasta que José Obdulio Gaviria decidió renunciar a su cargo para dedicarse a consolidar el proyecto político del uribismo e impulsar el referendo que busca una segunda reelección de Uribe. Por eso, llamó a su discípula para comunicarle que luego de una conversación con el Presidente habían acordado su regreso al país para reemplazarlo como asesor.

    Holguín no lo pensó mucho: “Uno está donde tiene que estar”, dice. Era una idea de su maestro, la persona que tiene la capacidad para pensar rápida y fríamente. “Él es de convicciones y tiene una generosidad infinita”. Y aunque algunos llegaron a calificar a José Obdulio, en serio o con ironía, como “el intelectual” del Gobierno, a Paola Holguín no le preocupan las comparaciones porque asegura no tener pretensiones y sólo quiere hacer su trabajo en el día a día. “Hay que ser lo que uno es, independiente del cargo que se tenga. Yo soy feliz”, recalca.

    Su oficina no está equipada del todo porque una parte del trasteo todavía está en Medellín. En su biblioteca exhibe la colección de los libros del Centro Pensamiento Primero Colombia (sobre las ideas el presidente Uribe), Inseguridad y violencia en América Latina y Los juegos de poder. La consejera describe su trabajo sin complicaciones: “El Presidente nos da la línea y nosotros le pasamos cifritas, cositas y ya. La ventaja es que él lo tiene todo claro”.

    El jueves pasado, en un primer encuentro, el Primer Mandatario le pidió leer sobre Guillermo León Valencia, a propósito del centenario de su nacimiento, y “volver al esquema de lo de la casita, que tiene que ver con los tres pilares de su mandato: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social”. Y le puso su primera tarea: preparar el discurso para la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, que se realizará esta semana en Medellín. “Es una gran oportunidad para contar lo que hemos hecho”.

    Hablando con ella, resulta evidente que la pasión por los temas de seguridad es el enlace perfecto entre la joven asesora y el Gobierno. Aunque es periodista con una maestría en Estudios Políticos y énfasis en economía y desarrollo, sus discursos preferidos siempre son los de seguridad. Para Holguín se trata de “la primera ley” y se pregunta: “¿De qué sirve construir escuelas y restaurantes si el camino tiene minas? La seguridad es la manera para que haya crecimiento económico y los ciudadanos tengan garantías”.

    Su mayor cercanía con militares y policías ocurrió cuando hizo curso de reserva en el Batallón de Bello y desde ahí su lema es: “Uno ni se regala ni se niega”. Por eso dice estar lista para cuando el Presidente la requiera. Si no pasa nada extraordinario, va a su casa, toma un café, lee un libro y al día siguiente desayuna lo que más le gusta: un helado de chocolate, antes de empezar a trabajar, trabajar y trabajar

Page 284 of 285« primero...102030...281282283284285