• “La nueva escudera” El Espectador

    Publicado en www.elespectador.com

     

    Por: Andrea Forero Aguirre

    Viene de la Embajada en México donde era asesora de asuntos políticos. Es experta en seguridad y se confiesa uribista hasta los tuétanos.

                                                                                                                                                                                             Foto: David Campuzano

     

    Paola Holguín no es de la familia del ex ministro Carlos Holguín. Su apellido es de Heliconia, Antioquia.

    Hace más de una semana, la oficina 1-09 que durante seis años perteneció a José Obdulio Gaviria en la Casa de Nariño es ocupada por Paola Holguín. El lugar está casi intacto, pero ahora huele a flores y la biblioteca, que el  ex consejero dejó limpia, apenas se está surtiendo. La nueva asesora presidencial insiste en que su antecesor y maestro no tiene reemplazo. Y de hecho resulta difícil de asimilarla como discípulo de uno de los hombres más controvertidos que ha tenido el Gobierno: es  cálida, espontánea y humilde.

    “Soy una colombiana común y corriente”, dice entre risas al presentarse. No pertenece a la familia del ex ministro Carlos Holguín, como muchas veces se lo han sugerido. Su apellido es de origen campesino, exactamente de Heliconia (Antioquia), la tierra de su papá, un arquitecto. El contacto más cercano que sus parientes habían tenido con la política fue en la militancia con el Partido Liberal, repartiendo camisetas y fotos de los candidatos en su pueblo en épocas electorales.

    Pero basta con oírla hablar unos segundos, con acento más paisa que el del presidente Uribe, para darse cuenta de que la nueva asesora presidencial está hecha a la medida del uribismo, pero lejos del perfil de José Obdulio. Duerme cuatro horas diarias, trabaja con disponibilidad de domingo a domingo, no quiere casarse ni tener hijos, se refiere a las Farc como “terroristas” y, como si fuera poco, es experta en seguridad democrática.

    ¿Y de dónde apareció? Holguín era profesora de política y comunicación en las universidades Bolivariana y Eafit, en Medellín, cuando acompañó a un grupo de estudiantes a un encuentro de jóvenes uribistas. Ese día conoció a José Obdulio Gaviria y Andrés Uriel Gallego (ministro de Transporte). Así estrecharon un vínculo profesional: “Me decían, por ejemplo, que el Presidente iba a apoyar la guerra en Irak y yo les escribía unas ideas sobre el tema. Hasta que un día me ofrecieron trabajar en Bogotá”.

    La propuesta de marcharse de Medellín no resultaba muy tentadora para ella. Sin embargo, aceptó la oferta por seis meses, que se extendieron a cinco años. Su llegada a Palacio fue un 1° de julio de 2003. José Obdulio Gaviria, su jefe inmediato, la presentó afanosamente con el Presidente. Holguín aún recuerda claramente las primeras palabras que le dijo: “Hija, ¿cómo está?,  ¿qué estudió?, cuénteme pues de su familia”. Así, sin protocolos ni tapujos, transcurrió la primera charla entre los dos. “Fue muy fácil porque él es químicamente buena persona”.

    Pronto llegó la oportunidad de trabajar en la Embajada de Colombia en México. Holguín fue nombrada como asesora en asuntos políticos. Ya había estado allí dictando conferencias sobre la política de seguridad democrática colombiana. Y, paradógicamente, fue en la capital mexicana donde vivió una de las experiencias más amargas de su vida. Le hicieron el paseo millonario, la golpearon y la robaron, a escasas cuadras de su casa. Aunque la amenazaron para que no denunciara nada, ella no se dejó intimidar y acudió a las autoridades.

    Su estadía fuera del país parecía indefinida hasta que José Obdulio Gaviria decidió renunciar a su cargo para dedicarse a consolidar el proyecto político del uribismo e impulsar el referendo que busca una segunda reelección de Uribe. Por eso, llamó a su discípula para comunicarle que luego de una conversación con el Presidente habían acordado su regreso al país para reemplazarlo como asesor.

    Holguín no lo pensó mucho: “Uno está donde tiene que estar”, dice. Era una idea de su maestro, la persona que tiene la capacidad para pensar rápida y fríamente. “Él es de convicciones y tiene una generosidad infinita”. Y aunque algunos llegaron a calificar a José Obdulio, en serio o con ironía, como “el intelectual” del Gobierno, a Paola Holguín no le preocupan las comparaciones porque asegura no tener pretensiones y sólo quiere hacer su trabajo en el día a día. “Hay que ser lo que uno es, independiente del cargo que se tenga. Yo soy feliz”, recalca.

    Su oficina no está equipada del todo porque una parte del trasteo todavía está en Medellín. En su biblioteca exhibe la colección de los libros del Centro Pensamiento Primero Colombia (sobre las ideas el presidente Uribe), Inseguridad y violencia en América Latina y Los juegos de poder. La consejera describe su trabajo sin complicaciones: “El Presidente nos da la línea y nosotros le pasamos cifritas, cositas y ya. La ventaja es que él lo tiene todo claro”.

    El jueves pasado, en un primer encuentro, el Primer Mandatario le pidió leer sobre Guillermo León Valencia, a propósito del centenario de su nacimiento, y “volver al esquema de lo de la casita, que tiene que ver con los tres pilares de su mandato: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social”. Y le puso su primera tarea: preparar el discurso para la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, que se realizará esta semana en Medellín. “Es una gran oportunidad para contar lo que hemos hecho”.

    Hablando con ella, resulta evidente que la pasión por los temas de seguridad es el enlace perfecto entre la joven asesora y el Gobierno. Aunque es periodista con una maestría en Estudios Políticos y énfasis en economía y desarrollo, sus discursos preferidos siempre son los de seguridad. Para Holguín se trata de “la primera ley” y se pregunta: “¿De qué sirve construir escuelas y restaurantes si el camino tiene minas? La seguridad es la manera para que haya crecimiento económico y los ciudadanos tengan garantías”.

    Su mayor cercanía con militares y policías ocurrió cuando hizo curso de reserva en el Batallón de Bello y desde ahí su lema es: “Uno ni se regala ni se niega”. Por eso dice estar lista para cuando el Presidente la requiera. Si no pasa nada extraordinario, va a su casa, toma un café, lee un libro y al día siguiente desayuna lo que más le gusta: un helado de chocolate, antes de empezar a trabajar, trabajar y trabajar

  • “Avanza México en combate al narcotráfico: Paola Holguín” El sol de puebla- México

    Publicado en www.oem.com.mx

    El Sol de Puebla

    26 de noviembre de 2008, por: Flor E. Martínez

    Enhorabuena que México se haya decidido por atacar al crimen organizado y para quienes señalan que este país se está “colombianizando”, ojalá sea así, pero en lo que se hace en el combate al narcotráfico y a la inseguridad, asestó Paola Holguín Moreno, coordinadora de Asuntos Políticos de la Embajada de Colombia en México.

    Consideró que si bien México ha tenido aumento en casos de asesinatos, el narco, secuestros, entre otros, también ha avanzado en el combate a éstos, “pero es una tarea muy dura que cuesta en dinero y en vidas, además es una tarea que no da resultados de la noche a la mañana, es una acción que exige perseverancia, eficiencia y transparencia”.

    Con base a la experiencia de esta nación sudamericana, Paola Holguín expresó que si hay dos aspectos que los gobiernos no deben hacer, es en principio no pactar con ninguna parte de quienes conforman el crimen organizado o guerrillas.

    “No se vale ganar una guerra aliada con criminales”, entonces contó que en su país uno de los gobiernos pactó con uno de los cárteles para combatir al otro, pero esto no debe ser porque hace perder legitimidad a las instituciones.

    Y una política que quiera ser legítima, tiene que combatir por igual a todo aquello que dañe a la sociedad, “no hay uno menos malo que otro, criminal es criminal y delincuente es delincuente”.

    Asimismo, no debe mentir a su pueblo, más bien se debe informar a la sociedad de las condiciones en la que está el país, pues los ciudadanos podrán perdonar el error, pero no así la mentira o que le oculten información, “hacer que no pasa nada, no sirve”, a la sociedad hay que contarle la verdad con responsabilidad y con determinación.

    Dijo que hay dos extremos muy peligrosos, que se oculte la verdad y demostrar que no pasa nada (aunque aquí la gente pierde credibilidad de las instituciones y el gobierno), o convertirse en el vocero de los criminales y aterrorizar a la sociedad a tal grado de que haya una paralización.

    Lo anterior lo expuso en la conferencia magistral denominada “Políticas de Seguridad Pública, hoy”, la cual estuvo organizada por la Comisión de Seguridad Pública y Protección Civil del Congreso del Estado, en donde planteó esquemas y políticas que ha utilizado Colombia para el combate al narcotráfico y todas las secuelas generadas, pero que en su enfrente se ha reducido el homicidio en un 40 por ciento.

    Ante algunos diputados así como el procurador de Justicia, Igor Archundia, la integrante de la Embajada de Colombia en México, aseveró que cuando un Estado se encuentra acorralado por el narcotráfico, el secuestro, el terrorismo; el gobierno no puede dejar que la sociedad se sume a la anarquía, esto no es negociable.

    Ejemplificó que para el combate del crimen organizado en Colombia se impulsaron muchas estrategias como la creación de consejos de seguridad, se fortaleció la policía comunitaria o de proximidad, se conformaron redes de apoyo y solidaridad ciudadana, se ha fortalecido la cultura de la denuncia, se aplica desde el 2002 una política de seguridad democrática.

    En esta última con variantes en la protección de los derechos humanos, también proteger a las instituciones y cooperar con la ciudadanía, mencionó.

    Incluso, aunque es algo fuerte pero real, se visibilizó a través de los medios de comunicación a las víctimas; es decir, se dieron a conocer los casos de los secuestrados -por ejemplo-el sufrimiento de la familia, pues esto sensibiliza al pueblo y debe manejarse con mucho cuidado, pues no hay víctimas de primera o de segunda. Además, es una estrategia para que una sociedad no sea indolente.

    Esto ha llevado a que hoy, Colombia tenga un pueblo con determinación para luchar contra el narcotráfico, terrorismo, crimen organizado, inseguridad, subrayó.

    Estableció que las organizaciones criminales tienen dinero, poder, armamento, y enfrentarlas no es fácil, pero hay que hacerlo sin temor, sin cálculo político, más bien con toda la voluntad y la coherencia.

    Dejó en claro que la lucha contra los criminales siempre va a costar dinero, sangre, lágrimas, vidas; pero ese es el precio que se tiene que pagar para defender las instituciones y para garantizar la sostenibilidad de los estados.

    Al preguntarle sobre cómo se ve México en materia de inseguridad y crimen organizado, así como las acciones que se realizan, respondió: “no nos atrevemos a calificar a estados y menos de países amigos, más bien felicitarlo y señalar que la sociedad debe sumarse porque ningún gobierno puede solo”.

    Dijo que no se puede ni se debe hablar de un Estado fallido, incluso Colombia fue señalado así y la impresión de la gente allá fue de que el crimen ganó, es por eso que no se deben hacer estas designaciones, pues el combate contra el crimen se está dando, concluyó

  • “Paola Holguín, ex asesora de seguridad en Colombia” Milenio – México

    Publicado en www.milenio.com

    Locales • 27 Octubre 2008 – 3:02pm — Milenio

    Entrevista realizada por Victor Salvador Canales

    Paola Holguín, ex asesora de seguridad en Colombia, advierte: Si en nuestro país le ganamos al crimen organizado México saldrá adelante.

    Su tesis: Primero, porque los buenos son más, esta es una sociedad igual que la nuestra ha sido amedrentada y acorralada por un pequeño grupo de chicos malos.

    “¡Nunca el crimen va a poder derrotar un Estado fuerte, legítimo y democrático!”, aseguró.
    Y pronosticó: “¿Qué va a costar sangre y dinero?”, “¡sí!”, pero la sociedad, subrayó… “no se puede amedrentar”.

    De visita en Monterrey, la ahora agregada de la embajada de su país en el nuestro, en entrevista sentenció que un país sin seguridad, carece de inversión y si eso sucede se frena el crecimiento y se genera más pobreza.

    ¿Cuál fue el método en su país Colombia para combatir el crimen organizado?
    Transparencia y modernización con las fuerzas militares y corporaciones policíacas. Generar un alto compromiso con ellos.

    Comprometer a los habitantes a través de esquemas de participación ciudadana.

    ¿Nos podría explicar algunos de estos mecanismos?

    La creación de un impuesto de guerra o tasa impositiva de seguridad democrática.

    El presidente Álvaro Uribe, dijo que si se va a empezar en serio una política de seguridad se requiere modernizar y aumentar la fuerza pública y eso cuesta.

    Ante esto los que más patrimonio tienen, van a aportar el 1 o 2 por ciento de su fortuna y lo pueden aportar en cómodas cuotas.

    ¿Cuáles otros esquemas se adoptaron y, nos podría ampliar respecto a los programas con la comunidad?

    Establecer redes comunales, por ejemplo de cooperantes (sic), porque como dijo el Presidente Uribe, en un Estado Social derecho hay un principio básico que es la solidaridad.

    Y es que el bienestar colectivo está por encima del interés individual.

    ¿Cómo operó esa red de cooperantes?

    El propósito es que la gente ayude con información a la fuerza pública. Se generó un sistema de recompensa y se enfatiza en una cultura de la denuncia, elemento muy importante.

    La gente debe confiar en la fuerza pública y sus instituciones y denunciar.

    Eso permitirá contar con información de primera mano que utiliza la inteligencia y saber cómo están operando los delincuentes.

    Después viene la cultura de la cooperación ciudadana a través de la autoprotección, creando talleres y programas para que la gente aprenda a evitar la extorsión telefónica, el secuestro y tenga nociones cómo cuidarse a si misma y ayude a proteger a sus vecinos.

    ¿Esto dio buen resultado en su país?

    Otro elemento fue organizar a los vecinos de las cuadras a través de una agenda telefónica que se reparte entre todos y de esa manera cuentan con los números telefónicos de los demás.

    Se designa a uno o dos líderes que sean los que tengan contacto con la fuerza pública y se generan armas tempranas, como por ejemplo si observan a un vehículo sospechoso, reportarlo inmediatamente.

    Entonces se activaría una señal de alarma en cada casa y los vecinos se enteran que hay peligro.

    ¿Considera que es de vital importancia la participación ciudadana?

    Si, porque el Estado funciona mejor en la medida en que se convierte en vigilante y ayuda a proponer las políticas públicas y se les da seguimiento y evaluación.

    Nosotros tenemos varios, pero de vital importancia son los consejos de seguridad. Todos los lunes nuestro presidente se reúne en un municipio distinto del país con las policías, el ministro de defensa, los altos mandos militares y la comunidad para hacer un monitoreo de la seguridad pública.

    ¿Qué representa la seguridad para un país?

    Muy simple. La seguridad tiene que ser una política de Estado, no de Gobierno. Porque la seguridad no es problema de partidos políticos, ni problema ideológico, es un valor democrático que se debe defender es un derecho humano.

    Y… ¿En México, qué políticas deberían emplearse para salir de esta crisis severa de inseguridad de la que no está ajena nuestra entidad?

    Enfrentar frontalmente el problema, como lo está haciendo. Porque en este tema hay dos opciones: O se claudica y deja que la sociedad y el estado colapse. O se hace lo que se debe hacer.

    Estén seguros que lo van a lograr con la premisa de que nunca el crimen podrá con un Estado democrático y jamás una banda de criminales va a poder con una sociedad unida que está decidida a enfrentarlos.

    Es un proceso duro, si. No les voy a mentir, después de lo que nosotros hemos padecido.
    Pero les aseguro que hay luz al final del túnel. Que si se puede pero requiere una voluntad férrea.

    ¿Cómo eliminar que algunos miembros de las corporaciones policíacas estén involucradas con la delincuencia?

    Hay que continuar con el proceso de depuración, hay que demostrar que el que se ligue con criminales la paga y peor aún si es un miembro de la fuerza pública o si es un político.

    Porque la gente ha depositado una fe pública en ellos y están para defender las instituciones.
    Eso es lo básico, procesos de depuración de las corporaciones, para demostrarle a la sociedad que se está combatiendo todas esas alianzas criminales y tienen que recibir un castigo ejemplar.

    ¿Qué tipo de sanción se debe aplicar a quiénes dentro de las corporaciones coadyuven con los criminales?

    La sanción social. Porque cuando hay complicidad con estos grupos criminales, se debe actuar con todo el rigor y exhibir a los que están de un lado pero actúan en el otro.

    Finalmente. ¿Operaría aquí en nuestro país un impuesto de guerra o tasa impositiva de seguridad democrática?

    No lo se, pero creo que se requiere tener voluntad política. Es cierto, los procesos en contra del crimen organizado son dolorosos, pero no se debe bajar la guardia ni negociar.

    Y es que la debilidad del estado, la aprovechan los criminales. De manera que la voluntad tiene que ser firme, férrea y de día a día.

    Y, reitero, con toda la sociedad unida, porque decíamos en Colombia que al crimen no lo vamos a acabar con 200 mil hombres, sino con 44 millones de colombianos alertas y cooperando.

    Hay que vincular a los medios de comunicación, porque estas situaciones tan difíciles también requieren estrategias comunicativas.

    Porque los delincuentes van a buscar terrorismo para amedrentar y la sociedad se vuelva atrás, pero ahí están los medios que con ojo crítico deberán movilizar la sociedad a favor de las instituciones y en contra del crimen.

    Hay que llevar de la mano la labor de la judicialización con la preventiva.

    Y es que con una justicia más eficiente es garantía de menor delincuencia.

    Al bandido no le interesa si lo van a encarcelar uno o 100 años, sino que lo aprehendan y lo judicialicen.

    O sea, que haya una justicia eficiente y no se corra el riesgo de la impunidad.

  • “Dice afectan instituciones alianzas entre delincuentes” El Porvenir México

    Publicado en www. elporvenir.com.mx

    Domingo, 09 de Septiembre de 2007

    Paola Holguín, asesora de seguridad del presidente de Colombia Álvaro Uribe.

    Al existir seguridad se genera el crecimiento económico y se baja la deuda, lo que se ha logrado en Colombia con la política de seguridad

    La legitimidad de las instituciones es afectada por las alianzas que se crean entre los grupos de la delincuencia organizada, consideró Paola Holguín, asesora en seguridad del presidente de Colombia Álvaro Uribe.

    La colombiana, consideró que el gobierno no debe ser duro con unos y blando con otros, sino ir por quienes actúan en contra del estado, la democracia y de los ciudadanos.

    “Usted no puede decir le doy duro a los zetas pasito a los malos, le doy duro al cartel del Golfo pasito al de Sinaloa, le doy duro a todo, voy contra toda persona, grupo que esté tratando o actuando en contra del estado, de sus ciudadanos y de la democracia, esto es lo único que legitima la institución, porque a veces se pretenden formar -en Colombia se vivió- algunas alianza”, señaló.

    Al participar en el Primer Congreso Internacional de Seguridad Narcotráfico y Delincuencia Organizada, con el panel de estrategias en el combate al narcotráfico, la colombiana dijo que se debe fortalecer a las instituciones democráticas ya que éstas son destruidas en su orden legal por la mafia, abriendo espacios a la impunidad.

    “Otro punto en el que venimos trabajando es en el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

    Las instituciones como las mafias destruyen el orden legal, empiezan abrir espacios para la impunidad, tratan de replegar o sustituir a la autoridad donde están, en este caso la gobernabilidad democrática y tratan de someter a las naciones a la intimidación.

    “Violencia y terror”, dijo. Agregó que al existir seguridad se genera el crecimiento económico y se baja la deuda, lo que se ha logrado en Colombia con la política de seguridad.

    Dijo que es claro que el tráfico de cocaína está controlado conjuntamente por colombianos y mexicanos y señaló que ya están trabajando las autoridades para tomar medidas de combate.

    Y destacó que una medida exitosa que se ha logrado en su país es pegando a las finanzas de los delincuentes, la creación de un impuesto para invertir en seguridad, la incorporación de la sociedad en su lucha y el reforzamiento de la fuerza policíaca.

    “En Colombia se aplicó una especie de impuesto de guerra, era un impuesto se creo en el 2002 y lo que buscaba era que la gente con un patrimonio superior a los169 mil 500 millones, eso suena mucho, pero tenían que pagar el 1.2 por ciento sobre ese patrimonio.

    Ustedes no se imaginan la respuesta maravillosa todo mundo aportó. En ese momento se recogieron como 2.7 millones de pesos”, expresó.

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