• Paola Holguín: el valor de lo bien hecho – IFM Noticias

    COLOMBIA. Comienza en el país una nueva etapa política que llena de esperanza a los colombianos. Con el triunfo de Iván Duque como presidente de Colombia, el Partido Centro Democrático obtiene su premio al trabajo serio, disciplinado y dedicado de sus bancadas, las mismas que comenzaron un arduo trabajo hace cuatro años, como respuesta a la incertidumbre en la que se vio sumido el país. Entre estas personas de altas calidades está Paola Holguín, la senadora que logró en las pasadas elecciones del 27 de marzo, la segunda votación más alta del Centro Democrático, detrás de la alcanzada por el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, el más votado de la historia.

    Cuando se acerca la fecha para la instalación del nuevo Congreso, se animan las conversaciones interpartidistas para buscar conformar las mesas directivas, y justo es Paola Holguín quien suena ampliamente para ser la primera presidenta del Congreso en la próxima legislatura o la presidenta de la Comisión Segunda, en caso que el expresidente Uribe sea elegido y acepte la presidencia del Senado.

    Justo en este vital momento de discusiones políticas, el nombre de Paola Holguín sería quizás el más meritorio para alcanzar alguno de los puestos de honor, porque ha hecho méritos desde siempre y ha asumido sus responsabilidades con altura, de cara al país y de manera transparente; todo lo que los colombianos desean de sus líderes y dirigentes.

    El 12 de noviembre de 1973 la familia conformada por don Frank Holguín Ortiz y  doña Marta Ligia Moreno Montoya, veían cómo llegaba a su hogar la felicidad encarnada en la pequeña Paola. Sin que nadie lo supiera, el 12 de noviembre sería una fecha conicidencial que se cruzaría en su futuro. Ese día se celebra en México el Día del Libro, un país en que terminaría viviendo y trabajando en un momento importante de su vida y que exalta además una de sus grandes pasiones, como lo es la lectura.

    De pequeña, a los cuatro años, Paola comenzó a conocer el mundo de la política cuando apenas estaba aprendiendo a hablar. Para entonces ya acompañaba a su padre en las correrías por todo el departamento de Antioquia cuando don Frank desempeñaba su actividad política desde la huestes del Partido Liberal. Con él aprendió a conocer el país, desde una visión de justicia, libertad y bienestar de sus ciudadanos, como la búsqueda del ‘deber ser’ de la actividad que servir con humildad y servicio, deliberando y respetando las ideas para buscar soluciones a los problemas comunes.

    Justo por esos mismos años de infacia, doña Marta Arango había creado el Cinde, la Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano, que abría sus puertas con un programa de guardería novedoso denominado ‘Parent-Child Toy Lending Library’. Su madre, Marta Ligia, decidió acudir donde la señora Arango para que comenzara su kínder en la novedosa institución. Allí en el Cinde, ya en uso de buen retiro, varias de quienes fueron sus profesoras recuerdan a aquella niña que caminaba inquieta por los jardines, motivada por la curiosidad y la naturaleza.

    Al pasar los años, Paola estudió con las monjas Carmelitas, quienes jamás olvidan su destreza y cómo se fue formando en conocimiento y disciplina, desde que entró a estudiar en primero de primaria y hasta retirarse en el séptimo grado del colegio de Nuestra Señora del Carmen. Luego, en el colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana, culminó sus estudios cuando el colegio de UPB ya había sido trasladado del centro de la ciudad en la avenida la Playa, para el campus universitario de Laureles en donde la biblioteca fue uno de sus sitios favoritos. Allí se graduó el 7 de diciembre de 1990 con mención de honor por ser la mejor bachiller en medio de los aplausos de sus compañeros.

    Destacada como la mejor alumna, optó por continuar en aquel centro educativo, pero con sus estudios universitarios. Allí, en medio de los quioscos a los que llamaban ‘cais’, al lado del la cancha de sóftbol, con la cafetería de doña Ruth y de ‘el Mono’ como testigos, fueron los salones del edificio TAC  los que sirvieron de escenario de su formación como comunicadora social y periodista, cuando el mítico Carlos Mario todavía era el secretario de la facultad.

    En sus años universitarios, Paola se destacó dentro de su promoción. Siempre buena compañera y buena alumna. Entre sus profesores, Juan José García Posada, Samuel Arango, Gildardo Lotero entre otros, que forjaron desde el ejemplo y el análisis crítico, su formación. Luego fortalecería su inquietud académica realizando la maestría en Estudios Políticos con énfasis en Economía y Desarrollo en la misma universidad, para después realizar estudios de maestría en Seguridad y Defensa Nacional en la Escuela de Guerra de Bogotá y estudios en Políticas y estrategias de seguridad y defensa y de terrorismo y contrainsurgencia en el Centro de Estudios Hemisféricos de Seguridad y Defensa de la Universidad de Defensa en Washington.

    Paola Holguín es una mujer simple y descomplicada, ama la lectura y da la vida por un buen café. Hace algunos años perdió a sus padres y vive por sus hermanos, Marcela y Juan Sebastián y por su cuñada Catalina. En su vida familiar, Paola es reservada, tranquila y amorosa. Está casada con Colombia, lo dice y lo repite incansablemente cuando le preguntan por su estado civil; y es verdad. Se deja la piel por el país.  Su hermana Marcela tiene dos perros, Mailo y Tokio, a quienes quiere como suyos. Tiene tres ahijadas, dos de bautizo y una de confirmación, y como buena madrina, vive pendiente de ellas.

    Si existe una persona que demuestre la frase que tanto repitió el expresidente Uribe de “trabajar, trabajar y trabajar,” esa es Paola. Ella trabaja de lunes a domingo sin descanso, y cuando descansa lo hace trabajando en lo que más le gusta: estar en la calle con la gente, escuchando las necesidades y pensando en cómo ayudar a solucionarlos.

    Paola ha vivido intensamente. Su juventud es al tiempo sinónimo de experiencia y no es para menos. Durante varios años fue docente de las universidades Pontificia Bolivariana y Eafit en Medellín así como conferencista internacional. Fue asesora de la Presidencia de la República de Colombia, durante el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez en sus dos gobiernos. Fue encargada de asuntos políticos de la Embajada de Colombia en México entre 2008 y 2009; consultora de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en temas de seguridad y justicia, para iniciativa Mérida; asesora de la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos, durante el gobierno del expresidente Felipe Calderón Hinojosa entre los años 2011 y 2012.

    Paola vivió en México. Allí fue consultora en seguridad para México y Argentina. Actualmente, se desempeña como senadora de la República de Colombia como parte de la bancada del Centro Democrático y reelecta como senadora de la República 2018-2022 con la segunda mayor votación.

    Es precisamente en el Senado en donde en los últimos años ha contribuido a que el Centro Democrático se haya afianzado como una bancada ordenada y disciplinada, ejerciendo una oposición responsable con el país y propositiva con los intereses nacionales y en contra de los corruptos y mermelados. Tal es así, que impulsó hasta donde pudo, el Proyecto de Acto Legislativo 003 de 2015 Senado, por medio del cual se reformaría la Constitución política del Colombia, en lo relativo a la remuneración de los miembros del Congreso de la República, conocido por los medios de comunicación nacionales, el del congelamiento de salarios de los parlamentarios. Latimosamente, pudo más en esa oportunidad la mayoría mermelada que no fue capaz de dar el paso responsablemente con las finanzas del país.

    Su actividad en el Congreso ha sido dinámica. Paola Holguín impulsó el Proyecyo de Ley 119 de 2017 Senado: “POR LA CUAL SE DICTAN DISPOSICIONES PARA EL SOMETIMIENTO Y ACOGIMIENTO A LA JUSTICIA DE MIEMBROS DE ORGANIZACIONES CRIMINALES, QUE CONTRIBUYAN DE MANERA EFECTIVA A LA CONSECUCIÓN DE LA SEGURIDAD Y LA CONVIVENCIA EN LOS TERRITORIOS”, fue coautora del Proyecto de Ley 191 de 2016 Senado, 086 de 2016 Cámara: “POR MEDIO DEL CUAL SE ESTABLECE LA ENTREGA DE INFORME ANUAL SOBRE EL DESARROLLO, AVANCE Y CONSOLIDACIÓN DE LOS ACUERDOS COMERCIALES SUSCRITOS POR COLOMBIA”; que se convirtió en Ley de la República siendo ahora la Ley 1868 de 01 de septiembre de 2017.

    Fue también responsable en la coautoría del Proyecto de Ley 131 de 2016 Senado, 110 de 2015 Cámara: “POR MEDIO DE LA CUAL SE MODIFICA LA EDAD MÁXIMA DE RETIRO DE LAS PERSONAS QUE DESEMPEÑAN FUNCIONES PUBLICAS DE MODO, SU INCLUSION EN EL PLAN DE BENEFICIOS Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES”, convertido en  Ley de la República como la Ley 1821 del 30 de diciembre de 2016.

    Paola Holguín ha ejercido el control político de manera honorable. Quizás uno de los debates más importantes y a su vez más recodados, el que hiciera en la Plenaria, a la Cancillería, por su posición cómplice con la dictadura de Venezuela; sin contar los más de 15 debates que realizó en la Comisión II, en la que se tratan los temas de política internacional, defensa nacional y Fuerza Pública; tratados públicos, carrera diplomática y consular; comercio exterior e integración económica; política portuaria, relaciones parlamentarias, internacionales y supranacionales; asuntos diplomáticos no reservados constitucionalmente al Gobierno, fronteras, nacionalidad; extranjeros, migración, honores y monumentos públicos, servicio militar, zonas francas y de libre comercio y contratación internacional.

    La inquietud de Holguín pasa, además, por haber escrito dos libros, uno publicado por la editorial Norma dedicada a quien admira por sus principios y valor, en el que muestra la verdadera esencia del expresidente Álvaro Uribe, en el texto titulado Uribe, de carne y hueso y otro libro titulado Del escritorio del presidente.

    Si existe la justicia, el país merece en la presidencia del Senado a Paola Holguín con la certeza de que su labor impulsará la actividad legislativa con dignidad y honor, en un país que tanto necesita de personas que encarnan el valor de lo bien hecho.

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