Bogotá D.C, 28 de noviembre de 2017. En plenaria del Senado de la República, la senadora Paola Holguín dejó la siguiente constancia:
“El pasado 16 de noviembre, tuve la oportunidad de reunirme en Bilbao con el Secretario de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del País Vasco Jonan Fernández, ex concejal de Herri Batasuna (antiguo brazo político de ETA, declarado ilegal en 2003), promotor del diálogo, el acuerdo y la reconciliación desde el movimiento social Elkarri y la fundación Baketik.
Comparto algunas conclusiones del encuentro:

  1. Desde 1988, España vivió seis intentos de negociación con ETA, que fracasaron por la visión maximalista que esta organización terrorista planteó todo el tiempo.
  1. El proceso de cese al fuego y desarme que se dio en los últimos años de manera unilateral, se debió a la presión de todos sectores sociales que proscribieron el uso de la violencia y el terrorismo, como herramienta política.
  1. Hoy ETA mantiene unos 350 presos, aproximadamente 80 de ellos en Francia, quienes han salido en libertad, lo han hecho por pena cumplida. La única concesión que se les otorgó por temas humanitarios es la reclusión en cárceles cerca de sus familias, pero aún no se ha materializado la medida.
  1. De las 1.100 víctimas que dejó el enfrentamiento con ETA, sólo 20 casos aproximadamente, están sin esclarecer y 300 parcialmente esclarecidos.
  1. Hoy se busca acompañamiento para el proceso de reinserción de quienes manifiesten arrepentimiento y se busca una reflexión crítica y explicita de la violencia de ETA.
  1. Contrario a lo que establece la Constitución colombiana, en España, quienes son condenados a penas privativas de la libertad, recuperan sus derechos políticos una vez cumplida la condena -TODOS, no solo etarras-; salvo que se les inhabilite explícitamente en la sentencia, como sucedió en el caso de Arnaldo Otegi.
  1. Cada vez que se reflexiona con extranjeros sobre el proceso de La Habana, se confirma que con la dulce palabra paz, el Gobierno de Juan Manuel Santos ha mentido sistemáticamente, no sólo a los colombianos, sino a la comunidad internacional.
  1. Algunos Gobiernos, como el de Mariano Rajoy, que han apoyado el proceso de La Habana, jamás estarían dispuestos a adelantar una negociación en las condiciones y con las concesiones que se otorgaron en Colombia, cabe preguntar si sus víctimas valen más que las nuestras y si su democracia y sus instituciones merecen más respeto que las colombianas.
  1. Las lecciones que quedan de lo ocurrido con ETA, son:
  • El diálogo debe venir precedido de la renuncia a la violencia y el terrorismo.
  • Las condiciones no las imponen los criminales, sino la institucionalidad.
  • La motivación política a la hora de cometer delitos, no exime ni atenúa la culpa.
  • Cuando la sociedad en su conjunto cierra filas contra la violencia y el terrorismo, los criminales no tienen otra vía que el sometimiento a la justicia. Son ellos quienes deben reinsertarse a la sociedad y no al contrario.
  • No se pueden permitir falsas simetrías, entre los que trastornan el ordenamiento constitucional y legal, y la sociedad que vive en democracia respetándolas y acatándolas.
  • Se requiere arrepentimiento de los victimarios, reconocimiento de su error, justicia y proscripción pública del uso de terrorismo o cualquier forma de violencia.”

 
(Fin)