Por: Paola Holguín

En 1967, el Congreso de la República aprobó la Ley 44 sancionada por el Presidente Alberto Lleras Camargo, que decretó el 14 de noviembre como el Día de la Mujer Colombiana. De esta manera se conmemoró el sesquicentenario del fusilamiento de la heroína Policarpa Salavarrieta, la mujer más reconocida de la gesta de independencia, que corrió la misma suerte de unas 150 mujeres que fueron perseguidas por Murillo, como Rosa Zarate de Peña, fusilada en Tumaco y Mercedes Abrego de Reyes, decapitada en Cúcuta en 1813; Carlota Armero fusilada en Mariquita en 1816 y Antonia Santos en Socorro, fusilada días antes de la Batalla de Boyacá.

A pesar de que no se habla suficiente de esta fecha, es un momento importante para reconocer a todas las valerosas mujeres que participaron en la gesta que nos dio la libertad, a quienes históricamente han luchado por sus derechos y los de los colombianos y a esos millones de mujeres anónimas que han contribuido a construir Nación.

Creo que es importante también, reflexionar sobre los avances que han logrado las mujeres en Colombia y el camino que nos falta por recorrer; porque lamentablemente se mantienen prejuicios que muchas veces creemos superados. Por ejemplo, hace unos días en una conversación con un genio de las redes, hablábamos sobre política y me contó que harían un especie de pedagogía sobre el tema presidencial y que lo harían con un personaje hombre, y le pregunté, ¿y por qué no una mujer?; quedé paralizada cuando me respondió, “porque aquí todavía hay mucha prevención con la posibilidad de que una mujer sea Presidente”. 

Yo he insistido mucho, en que las mujeres no tenemos que buscar votos aludiendo a nuestro género, sino a nuestra capacidad; pero lo cierto es que, si ser mujer no debe ser la razón de nuestra elección, tampoco debería ser el impedimento. 

En Colombia las mujeres somos el 50,93% de la población y el 19,7% de los Congresistas, es decir, 20 puntos por debajo del promedio Latinoamericano; y en las alcaldías es aún más complejo, sólo 130 (11,8%) son mujeres. Además, según el Ranking PAR 2019, apenas el 34% de los cargos de liderazgo están ocupados por mujeres (27% son de CEO y 25% tiene posiciones en juntas directivas). En cuanto al mercado laboral; en el segundo trimestre de este año, las mujeres representaron el 39% de las personas ocupadas en el país, y debido a la pandemia, la pérdida de empleos ha sido mayor para las mujeres que para los hombres (27% frente a 18%). 

Tenemos otros retos como lograr a igual trabajo igual salario (brecha que aún es superior al 17%); acabar con las violencias de género, muy graves en Colombia, donde se calcula que cada media hora una mujer es víctima de violencia intrafamiliar y cada 36 horas es asesinada en el país una mujer que había denunciado previamente maltrato o agresiones.

Pero además de los retos, es importante reconocer los avances, por ejemplo, en formación o que por primera vez tenemos una mujer Vicepresidente de la República y un gabinete paritario; porque también he dicho que cuando hablamos de mujeres, tenemos que superar ese discurso de los techos o del hombre como enemigo a vencer; debemos reconocer las posibilidades, los esfuerzos y los logros de millones de mujeres. No sólo de las de la gesta libertadora, tenemos que releer la historia de Betsabé Espinal, y esas obreras de Bello que iniciaron el camino de conquistas sociales para las trabajadoras, o las que por años lucharon por nuestros derechos civiles o por nuestro derecho al voto, o a Esmeralda Arboleda Cadavid, quien fue la primera mujer en llegar al Senado de la República en 1958; o a quienes revolucionaron desde el arte como Débora Arango. 

En fin, son tantas y tantas mujeres desde tantas orillas que nos recuerdan lo mucho que se ha alcanzado y que vale la pena continuar luchando.

Pero, regresando al principio y en esta coyuntura especialmente compleja, donde pareciera que está en riesgo la democracia, recordemos las palabras de Policarpa antes de morir …“pueblo indolente! Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde: -ved que aunque mujer y joven- me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más”…

Como Policarpa, entre los muchos retos que tenemos las mujeres en Colombia, está la defensa de la democracia y la institucionalidad, porque para avanzar, el país nos requiere a todos, hombre y mujeres, luchando por esta causa común: Colombia.

NOTA: A propósito, el 14 de noviembre lanzaremos miniserie animada sobre valientes mujeres que han hecho historia en Colombia