Buscamos asegurar para Colombia un orden político democrático dotado de instituciones cada vez más representativas y de mejor calidad, que garanticen la creciente participación ciudadana en los procesos decisorios, y que avalen con una acción gubernamental eficaz y eficiente, el desarrollo sostenido y sustentable de la economía para garantizar la cohesión social.

 

Nuestra propuesta está basada en cinco pilares:

  1. Seguridad Democrática
  2. Confianza Inversionista
  3. Cohesión Social
  4. Estado Austero y Descentralizado
  5. Diálogo Popular

 

1. Seguridad Democrática

Entendemos la seguridad como un valor democrático en sí mismo, como un derecho humano, como un bien público, como un requisito cardinal para el ejercicio pleno de derechos y como una fuente de recursos.

Trabajamos por la seguridad, no como un fin en si misma, sino en un medio para lograr crecimiento económico sostenido y bienestar para todos los ciudadanos.

Tenemos una visión integral de seguridad que comprende la prevención, control y represión y rehabilitación.

Hablamos de seguridad física, seguridad jurídica y seguridad política.

Sabemos que no hay contradicción entre seguridad y democracia. La seguridad garantiza el espacio para la discrepancia, porque sólo cuando el Estado  no transige con el crimen y combate plenamente la impunidad, hay plenas garantías para ejercer la oposición y la crítica.

2. Confianza Inversionista

Mientras en muchos países de América Latina se mira con desdén la inversión privada, en lo que se llamaría un nuevo estatismo; nosotros defendemos las garantías al capital privado nacional e internacional, con exigencia de responsabilidad social.

Responsabilidad que se traduce en:

  • Transparencia en las relaciones entre los inversionistas y el Estado, en los contratos, en la solución de disputas, en la tributación
  • Compromiso de solidaridad con la comunidad, más allá de los mínimos legales que debe tener especial expresión en el tema ambiental
  • Relaciones laborales, no de capitalismo salvaje ni de odio de clases, sino fraternas que son las únicas que hacen una Nación viable, que permiten crecer y construir armonía social
  • Fomento al capital productivo y no especulativo, que es un activo de construcción de riqueza social.

Apostamos al acceso a mercados y a la promoción de inversiones.

En los pueblos en donde se ha limitado la iniciativa privada, se ha instaurado la pereza, se ha acabado la creatividad empresarial y se han afectado las libertades esenciales.

La iniciativa privada es una fuente de desarrollo que permite el disfrute colectivo de las libertades y es una fuente de autonomía que evita los abusos a los pobres.

Sin un camino de crecimiento económico y bienestar es imposible hablar de libertades, y el único camino que se conoce hasta ahora en la historia de la humanidad para lograrlo, es el camino de respeto a la iniciativa privada.

El crecimiento económico tiene que significar más y mejores empleos con afiliación a la seguridad social, la superación de la pobreza y la construcción de equidad.

La confianza inversionista requiere seguridad física y jurídica, determinación política para estimularla, buen manejo de la economía y capacidad de introducir ajustes en cada momento. Ajustes dentro de la senda que conduzca a objetivos definidos con claridad, sin incurrir en el extremo del estancamiento y tampoco en alteraciones bruscas de rumbo.

 

3. Cohesión Social

Si no se avanza en lo social, fracasan los gobiernos, cualquiera sea su orientación.

Creemos que una democracia que no avance en cohesión social es una democracia en riesgo.

La cohesión social que apunta a la superación de la pobreza, generación oportunidades para todos y una mayor equidad, garantiza la perdurabilidad del poder ciudadano en una democracia participativa.

Apostamos a la construcción de  cohesión social desde las libertades, porque éstas ayudan a la crítica social y a indicar si vamos por buen o mal camino.

Concebimos una política social estructural, es decir, de largo plazo, basada en la revolución educativa y acompañada de elementos tan importantes como: protección social, acceso a vivienda, servicios públicos, crédito y cooperativismo.

Hacemos una gran apuesta por la educación porque es la que genera movilidad social, es la inversión con más alta tasa de retorno y es la herramienta que hace que los hijos de los pobres no estén condenados a ser pobres.

Adelantamos una política de choque mediante subsidios condicionados para brindar atención a población altamente vulnerable como niños y tercera edad.

Consideramos a la política de seguridad y a la política social mutuamente dependientes: sin seguridad no hay recursos para la construcción de la cohesión social, sin cohesión social no hay aceptación ciudadana para la sostenibilidad de la seguridad.

 

4. Estado Austero y Descentralizado

Promovemos una nueva cultura de administración de lo público con eficacia, transparencia, productividad y austeridad.

Apostamos a una administración pública que supere la deficiencia de los procesos estructurales, la prolijidad en las instituciones, el alto gasto de funcionamiento y la complejidad administrativa.

Tenemos un compromiso decidido con el fortalecimiento y profundización, del traslado de competencias nacionales hacia los entes territoriales.

Buscamos una mayor delegación de funciones y competencias en el orden territorial, la eliminación de las duplicidades entre el gobierno central y los entes territoriales, la recuperación de la fortaleza del nivel intermedio de gobierno, la promoción de la acción conjunta y articulada de los diferentes niveles de la administración pública, a través de alianzas, asociaciones y convenios de delegación, y el incentivo de la integración de regiones, con un fin último: la liberación de recursos con destino a programas sociales al servicio de los ciudadanos.

 

5. Diálogo Popular

Buscamos que todo recurso del Estado sirva al interés de la comunidad, a través de la variable de equidad, por medio de una amplia participación de los colombianos en el diseño,  ejecución y supervisión de las políticas públicas.

Apostamos por el Estado Comunitario, que se diferencia del modelo neoliberal que descuida el interés por la comunidad y pone más peso en las fuerzas del mercado, y del Estado burocrático que busca controlarlo todo degenerando en clientelismo, desgreño y corrupción.

Creemos en un Estado al servicio de los ciudadanos, contrario al Estado burocrático y al Estado neoliberal. Un Estado gerencial, participativo y descentralizado.

Creemos en un Estado que fomente la credibilidad del pueblo en sus instituciones y recupere la fe popular en la democracia, promoviendo el carácter colegislador del pueblo, que es lo único que garantiza que los recursos lleguen directamente a la gente, que se construya equidad, se logre transparencia y se pueda asignar responsabilidad política a quienes fallen en la conducción de lo público.

Apostamos a la importancia de la asociación público-privada, porque no puede afianzarse un Estado Social de Derecho ni un Estado Comunitario, sin la participación de un sector privado vigoroso y dinámico, y tampoco puede consolidarse un sector privado próspero, sin un sector público que brinde infraestructura social, económica y de seguridad, que estimule el desarrollo del país, que contribuya a la creación de capital social, que procure reglas claras y que se cumplan, para el funcionamiento de las empresas y de la economía en su conjunto.

Nosotros entendemos al ciudadano, no sólo como receptor de los productos y usuario de los servicios del Estado, sino como parte activa en la construcción social, como quien tiene la responsabilidad política de la participación.

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