Por: Diógenes

En medio de las turbulencias políticas y jurídicas que vienen sacudiendo al país, se genera este interrogante que de alguna manera pone en alerta a una parte de la población, ¿qué encierra toda esta agitación social?. El resurgimiento de ideas social progresistas conectadas con el Foro de São Paulo y el Socialismo del siglo XXI, la instigación de lucha de clases bajo la consigna de la combinación de todas las formas de lucha, el pacto Santos -Farc viene dando resultados, un acuerdo de paz que ha permitido tener una izquierda vociferenate y altanera en el Congreso de la República y un brazo armado “disidente”.

El ataque frontal a líderes políticos que se han opuesto de frente a estas ideas, perseguidos jurídicamente, una rama judicial que juega a esas ideas progresistas, la instrumentalización de la juventud y el derecho a la protesta social y medios de comunicación cooptados o asociados con líderes de izquierda, todo ello un perfecto cóctel con efectos inimaginables.

No se puede negar que existen desigualdades inmensas en Colombia, pero tampoco se puede desconocer que desde la Constitución de 1991 se ha intentado mejorar las condiciones de vida de un gran número de colombianos con necesidades básicas insatisfechas, sin embargo la lucha menos fructífera es la que se viene dando contra el narcotráfico, que alimenta la violencia y fomenta estilos de vida facilistas, esas dos situaciones las aprovecha sin vacilación la izquierda en sus dos alas, la política y la armada; la primera instrumentalizándo a la población insatisfecha, la segunda liderando el negocio de la coca.

Con este panorama no se vislumbra un futuro halagüeño para el país, salvo que la sensatez prime entre los líderes de los diferentes partidos defensores de la democracia, las libertades y el  sistema económico de libre mercado, que permita la conformación de un bloque que logre contener la arremetida del llamado progresismo socialista, de lo contrario estaríamos ad portas de un sistema de gobierno que ha hecho estragos donde se ha implementado, se aclara que en principio las ideas socialistas no son malas per se, solo que son utópicas e irrealizables sin la generación de riqueza que se cimenta en la empresa privada.

La China comunista aceptó el libre mercado, hoy es una de las economías más importantes del mundo,a partir de los planes quinquenales de Mao, pero ¿qué es un plan quinquenal? Un plan quinquenal es, organizar la economía de un país cada cinco años de forma centralizada y autoritaria, hoy en China florece una clase media deseosa de producir y consumir, lo que no permiten regímenes marxistas que acumulan y centralizan en el poder político el poder económico, con la idea quimérica de la igualdad material entre todos los miembros de la sociedad, contradicción e incoherencia, pues ha mostrado la realidad que quien concentra el poder político y económico en estos sistemas de gobierno goza de los privilegios del dinero, mientras el resto de la población padece la vulneración de derechos fundamentales, la negación de acceso a bienes de consumo, entre otros males como lo muestra la situación actual de países como Venezuela, otrora exportador de petróleo y en la actualidad importador de su producto y esclavo de la pobreza generada por el desempleo y la inflación.

Hay quienes podrán creer que escribir sobre este tema es generar miedo como mecanismo para mantener el estado actual de las cosas, pues que equivocados están, abordar este tema sobre el cual otros columnistas aportan su opinión, es solo un llamado a mirar la historia y algunas realidades actuales para reflexionar sobre el país que queremos, en nuestras manos está la defensa de la democracia, las libertades y el crecimiento sostenible.

“Ojo con el 2022”