El plebiscito por la paz, con el que el Gobierno pretende tramitar la refrendación popular del Acuerdo Final con las Farc, ganó otra batalla en la arena política y superó el debate en la plenaria del Senado, con una votación mayoritaria (64 por el sí, 21 por el no).

En la discusión de dos días, las partes hicieron énfasis en el umbral de sufragios necesarios para lograr la aprobación de lo decidido en la consulta, que al final pasó como la bancada oficialista lo propuso.

Los artículos aprobados

El proyecto de ley fue aprobado con cinco artículos. El primero define que para convocar el plebiscito, el Presidente tendrá que contar con la firma de todos los ministros.

El segundo especifica las reglas de esa consulta: que el Presidente tendrá que informarle al Congreso su intención y la fecha para el evento electoral con mínimo un mes de antelación (inciso 1°); y que el Legislativo tendrá que pronunciarse sobre esa petición (inciso 2°). Su inciso 3° es el más polémico: “se entenderá que la ciudadanía aprueba el plebiscito en caso de que la votación por el ‘sí’ obtenga una cantidad de votos mayor al 13 por ciento del censo electoral vigente y supere los votos depositados por el ‘no’”.

Se trata de un punto crucial, porque la ley vigente dice que el umbral de aceptación es el 50 por ciento del censo electoral actual (hoy equivale a 16’873.531 votos); pero este proyecto lo reduce al 13 por ciento (4’387.118 de sufragios), para evitar que una campaña abstencionista de la oposición frustre la consulta.

La senadora liberal Vivianne Morales propuso eliminar del todo el umbral, pero ello no fue aceptado por la plenaria. “Si no nos ponemos unos umbrales mínimos de decisión, no se podrá estimular la participación ciudadana”, dijo el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

El senador conservador Hernán Andrade sugirió que el umbral se elevara al 20 por ciento, y la parlamentaria liberal Sofía Gaviria pidió que la votación fuera obligatoria para los ciudadanos, aunque tampoco se los aprobaron.

El tercer artículo dice que la decisión tomada en el plebiscito “tendrá un carácter vinculante para efectos del desarrollo constitucional y legal del Acuerdo” con las Farc.

Los artículos cuarto y quinto se refieren a la remisión normativa y la vigencia: que para los detalles que no incluya esta ley se aplicarán las leyes vigentes (como la 1757 de 2015), y que el proyecto comenzará a regir a partir de su promulgación.

A ese articulado inicial se le hizo una adición: garantías de equidad tanto para quienes defienden el “no” como para los del “sí” en cuanto a financiación de publicidad y acceso a medios de comunicación. Esto incluye que los colombianos que viven en el exterior puedan votar también.

En contra y a favor

Los delegados del Centro Democrático (CD) expusieron en sus curules un letrero con la frase “Plebiscito es una FARCsa” y de manera constante reiteraron que este proyecto de ley en “una trampa”.

Jaime Amín, por ejemplo, cuestionó que si en tres años de diálogos de paz no se ha podido aprobar en su totalidad ninguno de los puntos de la agenda, “¿entonces cómo va a ser posible que el Acuerdo Final vaya a votarlo el pueblo con un ‘sí’ o un ‘no’? (…). Tenemos que abrirle los ojos al pueblo, de que este plebiscito es tramposo”.

Su copartidaria del CD, Paola Holguín, resaltó que en esta discusión hay mucho más en juego, toda vez que en otra instancia del Congreso también se está debatiendo el proyecto de Acto Legislativo para la Paz, que incluye facultades extraordinarias para el Presidente. “Y el Gobierno está discutiendo con las Farc la política agraria, la participación en política y el futuro del país. La pregunta que nos hacemos es si en nombre de la paz hay que entregar el país”.

También se refirió al inciso 3° del artículo 2 del proyecto, que reduce el umbral de votación. “Si el acuerdo es tan bueno, ¿por qué no permitir que se utilice el umbral que establece la ley?”, preguntó.

Al respecto, el senador Jorge Iván Ospina, del partido Alianza Verde, se declaró a favor del plebiscito, aunque afirmó que bajar el umbral “es una forma de desconfianza en los colombianos, es un poco miedoso. Ellos van a votar masivamente por la paz”.

El senador Germán Varón, de Cambio Radical, acotó que su bancada apoya el plebiscito tal cual lo propuso el Gobierno, que “beneficiará al país”.

Tras la votación en el Senado, el proyecto pasará a la plenaria de la Cámara de Representantes para su discusión.