Así terminó el discurso Fernando Vallejo en la Feria del Libro de Bogotá:

Iván Márquez, Timochenko, Romaña: ¿a cuántos han asesinado? ¿A cuántos han secuestrado? ¿A cuántos han extorsionado? ¿Cuántos niños han reclutado? ¿Cuántas torres eléctricas han volado? Con las minas que han sembrado en la tercera parte de los municipios del país han matado a cinco mil y a otros tantos los han dejado lisiados de por vida. ¿Cuántas minas han sembrado? Miles o decenas de miles que seguirán explotando durante años y años, matando y lisiando a inocentes, a campesinos y a animales. No sólo minaron ustedes el presente de Colombia: también nos minaron el futuro. ¿Las van a desactivar ustedes? ¿O van a estar muy ocupados en sus campañas para el senado, la alcaldía de Bogotá y la presidencia de la República? ¡Asesinos! ¡Hijueputas! Y a ti, Santos, que te toque lo que te toque, alcahuete de hijueputas.


Colombianos: a robar, a extorsionar, a secuestrar, a matar, a volar torres eléctricas, a sembrar minas, a dinamitar oleoductos, a traficar con coca, que la impunidad es la reina de Colombia. Ha quedado establecida aquí para lo sucesivo la justicia transicional, la herencia que nos deja el gran bellaco.