Por: Paola Holguín

Esta semana me ocurrieron un par de cosas que me ayudaron a entender un poco el “problema” de la derecha.

Primero; me pidieron una entrevista para una investigación que está haciendo una organización europea sobre izquierda y derecha en Colombia, cuando me llamó la entrevistadora, de manera muy amable empezó a intentar explicar de qué se trataba la investigación, entonces, para ella fue muy fácil usar la palabra izquierda, pero no se atrevía a usar derecha, hablaba de conservadurismo o statu quo; hasta que yo le dije, —Derecha, dígalo sin problema, yo soy de derecha, una Senadora de derecha en un partido de centro, yo no tengo problema con eso”. Y no es la primera vez que me ocurre.

Norberto Bobbio en un libro de hace 25 años y que tiene como título original Destra e sinistra, decía que derecha e izquierda no significan solo ideologías, sino también intereses y valoraciones. Yo creo lo mismo; pero me preocupa que se quiera estigmatizar y caricaturizar, y que de manera hábil se busque eliminar la diferencia satanizándola con la palabra “polarización”; yo lo he dicho: no se debe tener miedo a la diferencia sino al unanimismo que es propio de las dictaduras.

Yo creo que no se debe tener miedo a la polarización, a las visiones diametralmente opuestas, eso enriquece, siempre y cuando no se resuelva la diferencia a través de la violencia, la persecución y el hostigamiento. Es muy difícil que nuestra democracia progrese y se fortalezca cuando se parte de una visión distorsionada del otro, y cuando el principio es todo o nada.
Alguien me decía que si uno pregunta a alguien de izquierda o de derecha que quieren, la respuesta es la misma, todos queremos una mejor Colombia, más justa, con más oportunidades, más segura, donde todos podamos hacer realidad nuestros sueños; la diferencia es el cómo. Por ejemplo, para la izquierda, el bienestar colectivo está por encima del progreso individual; para la derecha, el bienestar individual es el eje que contribuye al bienestar colectivo. Para la izquierda, el Estado debe ser el dueño y administrador de los medios de producción; para la derecha el Estado debe intervenir lo menos posible y se busca fortalecer el sistema productivo. Para la izquierda, es necesario la distribución equitativa de la riqueza, porque todos somos “iguales”; para la derecha, la distribución se da de acuerdo al esfuerzo y la contribución de cada individuo, según su ser y su hacer.


La otra anécdota, que demuestra eso de “todo o nada”, fue lo que sucedió esta semana en el Congreso en la segunda votación del Proyecto de Acto Legislativo que busca elevar a rango constitucional la prohibición de exploración y explotación minera en páramos; este proyecto, del cual somos autores, el representante Juan Espinal y yo, y que apoyó el Centro Democrático, era claro en su objetivo; pero entonces, los ambientalistas fundamentalistas quisieron valerse del proyecto para llevarlo a extremos; unos, para buscar prohibir la minería en todo el territorio; y otros, para prohibir toda actividad productiva más allá del ecosistema páramo.

Yo hice un llamado para que se respetara el espíritu del proyecto, que es un punto común entre izquierda y derecha, que es la necesidad de proteger este ecosistema, dado que Colombia tiene el 49% de los páramos del mundo y por lo que representan para la riqueza hídrica y la protección de especies endémicas, entre otras razones. Pero, la respuesta fue el insulto y la descalificación, porque para ellos es todo o no nada.

Creo que ahí está el problema, una izquierda cada día más radical y una derecha cada vez más vergonzante, lo que está llevando a la imposición de una agenda que busca el debilitamiento institucional y democrático; la destrucción del modelo capitalista y el sistema productivo; y la imposición de un agenda que a su vez viene presionada desde afuera por los denominados Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. Por esto, y otras razones, me niego a ser vergonzante, y a ceder en lo que creo; porque como decía Abraham Lincoln “los principios importantes pueden y deber ser inflexibles”; por eso repito, soy de Derecha, Católica y Provida.