Por: Paola Holguín

Yo no he podido entender muchas cosas de las nuevas redes sociales -y a veces creo que de las viejas tampoco-, pero la verdad, a nadar se aprende nadando… abrí mi cuenta de TikTok, una aplicación de videos divertidos de entre 15 y 60 segundos, que nació en 2016 y se lanzó en 2018, y se convirtió en la red que más seguidores ganó durante el confinamiento. Mi primer intento fue una visita a Barranquilla, y el segundo, un playback sobre porqué apoyo la revocatoria a Quintero, con la canción “No” de Shakira.

Siempre supe que no tengo voz, de hecho, es chillona y soy muy ronca; y, además, ahora sé que para la mímica, pocón, pocón, pocón; pero esta columna no es para hablar de mi falta de dotes artísticos, sino para explicar porqué digo que Medellín no puede vivir con tanto veneno, el de Quintero…

Una vez se posesionó el nuevo alcalde de Medellín, arreció la tortura por su obsesión, la de su concejal –Alex Flórez- y la del Gabinete por insultar, retar, y maltratar a través de twitter; nadie escapó, empresarios, empresas, instituciones, partidos, líderes, oenegés, en fin, todos fueron blanco de los ataques; pero más allá de eso, también es grave su arremetida contra EPM, Ruta N, el Jardín Botánico, o el programa Buen Comienzo, para citar algunos casos.

En EPM, según lo declaró el propio Gerente saliente, Álvaro Guillermo Rendón (nombrado por Quintero y declarado insubsistente por él), el Alcalde no respeta la autonomía del Grupo, lo asume como una secretaría de despacho y no entiende que debe respetar unas reglas establecidas por el gobierno corporativo. De hecho, la renuncia de toda la Junta Directiva en agosto del año pasado, fue la primera alarma de la Entidad, por la decisión de demandar a los contratistas de Hidroituango, sin consultar a la Junta Directiva, y sin que ellos conocieran la matriz de riesgo que se estructura para este tipo de decisiones. Además de esto, Sinpro, el sindicato de profesionales de EPM, ha denunciado temas de contratación, irrespeto a la institucionalidad, riesgo reputacional y financiero por acciones y decisiones en la empresa.

La Junta Directiva de Ruta N también renunció en agosto de 2020, por lo que ellos llamaron “graves hechos” que se presentaban en la entidad y porque sin respetar los estatutos, el alcalde Quintero cambió al director sin consultar a la Junta.

Sobre el programa Buen Comienzo –que durante más de 15 años ha operado en la Ciudad y que se convirtió en un modelo a nivel nacional-, Quintero dijo que invertiría más y que eso exigiría más control, pero lo que está haciendo en realidad es afectar la calidad, porque está aumentando los niños por cada agente educativo, disminuyendo los auxiliares docentes, auxiliares administrativos y eliminando los pedagogos para los niños menores de 23 meses. Adicionalmente, por las inconsistencias y el cambio de reglas para los operadores de este programa, hay denuncias en la Fiscalía, Procuraduría y Contraloría. Los pequeñitos pagan el retraso en el inicio de este, un programa fundamental -a 15 de febrero, sólo habían empezado alternancia 14 de las 220 sedes de Buen Comienzo-.

Frente al Jardín Botánico, en 2020 el Alcalde propuso quitarle las rejas y en 2021, después de la pandemia que obligó por meses al cierre y a la cancelación de los grandes eventos que allí se realizaban, la Administración Municipal buscó “quitar toda la contratación para entregársela a dedo a Metroparques”, como afirmó el concejal Daniel Duque. 

A Metroparques también se le está haciendo veeduría por contratos como el de la empresa reforestadora Líbano SAS.

Pero las graves situaciones que enfrenta hoy Medellín han tenido una grata respuesta, la conformación de una veeduría ciudadana denominada “Todos por Medellín”, donde participan importantes entidades, organizaciones y gremios de la ciudad, como Asocolflores, Camacol, Augura, Cámaras de Comercio del Departamento, Cámara Colombiana de Infraestructura, Proantioquia, la Fundación Mi Sangre, Colfecar, Federación de Cafeteros, entre otras. Desde donde se fomenta una amplia participación ciudadana y un riguroso control de lo público, que ya tiene como resultado varias denuncias ante diferentes órganos.

Y, por otro lado, avanza la revocatoria, con la participación de varias organizaciones de la sociedad civil que están a la espera de la definición de la Registraduría, que solicitó concepto al Ministerio de Salud, para que se pueda proceder con la recolección de firmas. Recordemos que la Revocatoria es un derecho Constitucional consagrado en los artículos 40, 103 y 259, y reglado por las leyes estatutarias, 131 de 1994, 134 de 1994 y 1757 de 2015 donde está claramente establecido el procedimiento.

Finalmente, por respeto a la instrucción del Partido, no formo parte de los comités de revocatoria, pero les auguro toda la suerte, cuenten con mi firma y mi voto afirmativo, porque como canté en TikTok, no se puede vivir con tanto veneno….

PD: Muy graves que el 17 de febrero se tuviera que suspender la Comisión Accidental del Concejo de Medellín sobre EPM, porque no asistieron ni la secretaría privada, ni los miembros de Junta Directiva que eran los citados para responder a la ciudadanía.