Por: Diana Sofía Giraldo

Lo que ha dejado en claro el resultado del plebiscito, es la necesidad urgente de hacer la paz entre los colombianos. La reconciliación entre el sí y el no, se constituye en un bien mayor, para recuperar la tranquilidad perdida y nuestra propia subsistencia democrática.

Todos tenemos la responsabilidad de  aportar en la construcción de un “nuevo acuerdo” entre nosotros,  sin necesidad  de renunciar a los principios y convicciones propias. Entrar  a una nueva etapa de desarme, que podría empezar por el “desminado del lenguaje”  Abandonar la polarización, deponer la arrogancia y escuchar con respeto al que piensa diferente. Nos llegó la hora de  ponernos, en “modo esperanza”.

Los reflectores están puestos en todos nuestros dirigentes,  especialmente,  en el Ex Presidente Álvaro Uribe, quien ha administrado con humildad el triunfo del no y en el Presidente Santos, quien con su pragmatismo característico supo interpretar el momento político y reconocerse, al fin, Presidente de “todos los colombianos”.

Esta pausa democrática, fruto, entre otros de la oración de un país creyente y arrodillado clamando misericordia, detuvo la carrera hacia el abismo de la incertidumbre y nos permitió apreciar en blanco y negro,  la foto de nuestra realidad. Se estaba excluyendo el pensamiento de  6.431. 376 colombianos, para reintegrar 5.765 guerrilleros, a cualquier costo.
El mismo Presidente reconoció que todos queremos la paz y quiénes votaron no, no estaban en pie de guerra.

La tarea más difícil será revestir “el acuerdo de voluntades” que suscribieron Santos y Uribe, de hechos concretos hacia la reconstrucción de la confianza y en este camino el Presidente tendrá que dar el primer paso en la tarea de  desactivar la   entramada persecución política al Centro democrático, disfrazada de persecución judicial.

En la mesa del reencuentro estaban sentados hombres muy heridos personalmente, pero anteponiendo el interés de Colombia. Un Presidente con su hermano preso, un exprocurador destituido por maniobras políticas y un excandidato presidencial, no sólo con la tristeza de haber perdido las elecciones en circunstancias no claras, sino por la persecución judicial a su hijo.

Es un buen momento para hacer realidad la frase de Andrés Pastrana:
“El No, unió a los colombianos”
La de Marta Lucía Ramírez:
“Los líderes del No, tenemos una responsabilidad histórica con el anhelo de paz de todos”
“Llegó la hora de volver a dignificar el ejercicio de la política” Esta frase de Frank Pearl fue el epilogo de un encuentro por la paz.